Esta crónica relata lo sucedido desde las 7 de la noche del domingo 13 de agosto, una vez que todas nuestras hordas regresaron de sus campos de batalla (catedral, carreteras, bancos, etcétera), o de sus empleos (prostíbulos, taxis piratas, cargos públicos del gobierno del Distrito Federal).
A esa hora ya estábamos todos en el zoócalo (tanto acarreados como revoltosos voluntarios), para escuchar el nuevo mensaje del Veneradísimo, Nobilísimo, Celebérrimo y Magnánimo Manuel Andrés López Hablador, Libertador de la Patria y Defensor de los Pobres.
Desde el momento en que tomó la palabra dio cuenta de su condición de héroe sobrehumano. ¡Qué bárbaro!, ¡Qué elocuencia!, ¡Qué dicción!, ¡Qué porte!, ¡Qué imponencia!, ¡Qué elegancia! A todos dejó boquiabiertos. A unos porque no hablan castellano y no comprendieron sus palabras, y a otros más, como a mí, por que nos tomó por sorpresa su anuncio de que será él quien dé el grito de Independencia. Sí señores, pero no el grito de Hidalgo, no el grito independentista que tuvo lugar hace casi 2 siglos, no el grito de Dolores. No.
Manuel Andrés dará “El grito de la nueva independencia”. Sí, leyeron bien, mis queridos lectores: La nueva Independencia. ¿De quién nos independizaremos?, dirán ustedes. La respuesta, mis estimados, ustedes la conocen. La lucha será contra todos y cada uno de los ostentadores del poder y traidores a la patria que se atrevieron a maquinar “el Complot” en contra de su Majestad. Por nombrar sólo a algunos de ellos:
Vicente Fox Quesada, Carlos Salinas de Gortari, Felipe Calderón Hinojosa, Manuel Espino, Elba Esther Gordillo, Luis Carlos Ugalde, Demetrio Sodi, Roberto Campa, Adela Micha, Carlos Loret de Mola, Joaquín López Dóriga, Javier Alatorre, Pablo Hiriart, el Doctor Simi, el osito Bimbo, Betty la Fea, Brozo, Francisco “el Kikín” Fonseca, “Chespirito”, así como otros 15 millones de ciudadanos que se atrevieron a sufragar su voto a favor del terrible villano de la historia, Felipe “el espurio” Calderón.
Invitaremos a cada uno de estos 15 millones de ciudadanos, “con todo respeto” a abandonar el territorio nacional, so pena de ser encarcelados de por vida.
Pero no les adelanto más, amigos míos, no me gusta ser aguafiestas. Lo que sí haré es invitarlos, a que nos acompañen ese día, 15 de septiembre del año en curso, en el zoócalo de la ciudad. Será un día histórico. Será apenas el inicio de la historia que escribiremos, todos y cada uno de nosotros. Esa historia que nos conmemorará para siempre en los libros, esa historia que nos honrará y nos levantará monumentos sobre ataúdes cuyos epitafios leerán más o menos así:
(ver epitafios).Por ahora los dejo, pues mañana habrá que madrugar para movilizar batallones en las oficinas de una de las empresas más inhumanas y crueles que se han establecido en México, con el único afán de explotar a los perredistas (BANAMEX).
No me quiero ir sin mencionar el terrible dolor de estómago del que es víctima en estos momentos mi guapísima amiga Cluadita Sheinbaum. Pobrecita, tuvo que defecar debajo de la palmera de Paseo de la Reforma. Pero encontrémosle el lado positivo, estamos embelleciendo cada día más esta otrora espantosa avenida llena de construcciones capitalistas. Sin más por el momento, me despido.
Hasta mañana.
Firma: El ciudadano inconforme.